Me despierto alegre y feliz de estar vivo, por eso me dirijo a la cocina y cojo una escopeta de entre los cubiertos, luego regreso a mi cuarto, me siento en el suelo, abro la boca y me llevo la escopeta a la garganta. Antes de disparar pienso en Dios, mi madre, una chica, un perro oliéndose el trasero y después me pego un tiro.
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