martes, 14 de septiembre de 2021

La madre

Vaginas rojas y enormes
como pulpos prehistóricos
Bocas muertas blasfemas
y obscenas murmurando
látigos de lengua y odio
Supurando hiel rancia amarilla
Ojos lacrimógenos y torcidos
hacia el séptimo infierno...
Enamoramientos ácidos
de sudor saliva y vómito
Trituradas rojas y rotas...
las encías podridas de tanta
medicación salvaje y tóxica
libido inmóvil y congelado
boca seca pastosa y extraña 
senil cansado y deprimido...
Erotismo seco y banal
enormes cucarachas
hambrientas de sangre humana
sanguijuelas amables vociferantes
como madres coquetas y neuróticas
padres silenciosos como mudos
abismos del amor vacío y decadente
Apetito insaciable de lucidez mental
el nervio óptico que no vislumbra
la espina dorsal agarrotada en su propia
existencia caprichosa quién quisiera ser
el cadáver de una puta o un drogadicto
hermoso elevado sublime y psicótico
De las rancias entrañas de mi madre
un recuerdo de sangre y ahogados gritos
naciendo de un agujero otro agujero
llorando entre espasmos de realidad...
un hijo depresivo sublime y bipolar
Porque te sonrío con la boca
inundada en sangre
y la mueca torcida entre
levedades y paranoias
en mi sarcófago una llave
hacia una lamentable catedral...
en mis manos manchas
de sudor amarillo y lágrimas
y entre mis perversiones
la más obesa de ellas...
negruzco vapor de amor
que todo lo corrompe
como ancianos hambrientos...
empastillado... qué vergüenza
Busco desesperadamente
una musa enorme y mórbida
que de sus pechos de crueldad
y cinismo alimente
mi más sórdida necesidad
de maldad y aversión 
una teta enorme y llena
de venas azules que alimente
mi profundo deseo de odiarlo
y maldecirlo todo
Grotescos pechos desesperados
de mujerzuelas de tetas infantiles
Qué asco me da vuestro vapor...





sábado, 11 de septiembre de 2021

El beso de la locura

Hombres gruñendo de ira susto náusea y violencia
Uña carne mugre y sangre entre los labios negros
Fantasmagóricos aullidos de auxilio y redención
Ojos muertos de cansancio peste y decepción
Entre mis dedos una llave suculenta y tóxica
En mis labios sucios y blasfemos un llanto
En mi frío cráneo desnudo nace una fiebre
Y en las atormentadas madrugadas me descubro
como un animal castrado y hambriento de luz
Porque la única solución es huir de las inyecciones
Tristeza pegajosa y sublime que corroe mis venas
Noches enteras pegado a la pantalla vociferando
auxilios mudos y pieles de serpiente humana
Cuándo nace un niño en el cementerio nace una lápida
Y cuándo muere un hombre en el infierno celebran
de los ojos blancos y llorosos de un psiquiatra
nace mi carcajada final, bañándome en babas...
De la hiel de mi esófago crece una náusea
Y todos los infiernos llevarán mi nombre
Porque de lo sagrado e inexplicable surge
como una larva entre cuerpos podridos
una enorme erección que todo lo mancha
Y entre las pastillas de la mañana habrá
una única candidata a hacerme feliz
Una pastilla llena de enfermedad...
Pies sucios y pechos mojados en mi rostro
Alborotando mi esencia mientras lamo y mamo
de las ubres del inframundo colosal y bendito
De las rocas del mar un ahogado lleva mi nombre
El beso eterno de la muerte me acompaña mientras
mi madre llora en su habitación mi muerte
Recuerdo sagrado de infancia y a papá enfurecido 
y yo muerto riendo hasta las últimas consecuencias
En la calle un loco pregunta por mi nombre
Y en mi casa una mancha profunda de sangre fría
Estoy enamorado de la locura y no puedo escapar
de su inminente cristalino y sublime llamado... 
Ojalá Dios me perdone cuándo cometa el acto final
Sólo la madrugada sabrá que mientras me iba
fui hermosamente único genuino y colosal...

viernes, 10 de septiembre de 2021

Pinchazo

Quién me abrigará cuándo tenga frío miedo o sida
De entre los abismos nace una muerte que me sonríe 
Estáis frente a mí pero yo no os veo, estoy ciego
Cansancio, sífilis mental, miseria y pornografía 
Un perro ladra de madrugada y me quita el sueño
Suena la alarma de un reloj y me entra pánico

De las sirenas del amor quedo preso, quiero una musa
Y por mis venas corre un líquido maldito que es blanco
Agachado y desnudo miro al doctor que me dice: muy bien
Yo no acepto esta estirpe ni este estigma, gritando lo niego

De las inyecciones nace una flor blancuzca que vomita mi hiel
Lloro por dentro, pero el suero me tiene petrificado, me arrastro
Un gusano saliendo de mi oído hasta entrar en el otro
Un vocabulario sublime y maldito, entre pescuezos desnudos

Una mano sujeta un cuello, y un puño me hace vomitar
Entre espasmos no me reconozco frente al espejo
Y una delicada sonrisa me abriga mientras me contradigo
No tengo ánimo, no tengo espíritu, ni voluntad
Soy un insecto al que inoculan un poderoso insecticida

jueves, 9 de septiembre de 2021

La Sucia

 Sucio y drogado de sueño me levanto del letargo con fervor y ansiedad. Me pongo manos a la obra para cometer mi venganza final. Pienso en que será un viaje largo y accidentado, pero no me importa, soy libre al fin. Cogeré una chaqueta grande y un puñal oxidado. Me relamo, voy a la ducha y afeito mi cabeza, también la barba y quedo lampiño, recién salido del psiquiátrico de mi casa. Me muerdo los labios y entre espasmos de gloria y felicidad proyecto mi imagen como un hombre de negocios antes de acostarse con una puta. Me vanaglorio, estoy ansioso y sediento, hambriento y alterado. En un brote de manía perpetuo, para perpetuar mi especie. Camino hasta dónde sé que suenan timbres y adolescentes. No me podéis parar, escorias humanas, soy invencible. En mi bolsillo guardo una navaja con cuidado y esmero, casi enamorado de ella. La voy a volver a ver y ella caerá de rodillas suplicándome por su vida. No me podéis parar, soy inmenso y colosal. De mi voz un monstruo, de mi boca odio, y entre mis dientes sangre y encías marcadas por el humo. Respiro hondo y llevo gafas de sol. Estoy radiante, perfecto, hermoso, sublime y gozo de mala reputación. Ha sido una decisión fácil, no me importan las consecuencias, voy a ir a muerte. La simbología de los ebrios y los tuertos. Veo a lo lejos a esa persona que tanto ansío finalizar. Sonriente, y torpe, seca, vieja, arrugada, con labios de ano, y ojos de ceniza. Me sonrío simpático y comprensivo, agradable y rechoncho. Hinchado en felicidad. Me acerco lentamente, como un animal asechando. Y entre los ruidos del día llego hasta su espalda. Siento su sangre y su respiración, luego pienso: no debiste ir tan lejos. Después clavo el puñal varias veces hasta quedar exhausto, y con un hilo de voz gimo: ¡Te amaré toda la muerte, sucia!


miércoles, 8 de septiembre de 2021

Avispa

El vacío espiritual y la nada gris
Perversiones sexuales y coqueteos
Perros ladrando de madrugada
un ciego mordiendo una manzana
Un asesino con un revólver y un hijo sin padres
La ciudad corrompiéndolo todo con su vapor tóxico

Escombros y ecografías
Bebés muertos, náuseas y bandidos
Perros tuertos, manzanas y vómito
Tristeza cansancio y decepción...

A lo lejos una luz que alumbra una casa
de puerta blanca dónde hay gente non-grata
Cucarachas por las calles
y serpientes en urnas de cristal
Erguido un hombre y un puñal
Mierda y sangre en un portal
Soy yo, riendo salvaje
se acabó tu suerte 

domingo, 5 de septiembre de 2021

Irrealidad

 Cuándo no duermo una sensación de irrealidad me recorre el cuerpo. Desde la cabeza, hasta mis propios ojos. Encuentro en toda esa irrealidad una respuesta sólida ante la insoportable realidad de la que participo. En realidad sólo soy una criatura muy solitaria que necesita cambiar de vicios. Porque cuándo veo la realidad con mis ojos no encuentro otra cosa que no sea polvo y huesos machacados. Estoy en un cuarto sin ventanas ni salida. Mientras cada mes escucho las mismas palabras y termino bajándome los pantalones y esperando el aguijón de metal. El colérico picotazo que me duerme y convierte en una especie suerte de lisiado mental y vicioso consumidor de canciones obscenas. Entre vídeos porno y tragos de café me descubro a mí mismo absolutamente incompleto. Sin identidad. Extraviado. Y terriblemente malacostumbrado. Todo esto tiene una importancia vital para mí, porque la embriagante sensación que me recorre alimenta los puntos ciegos en los que soy inmortal. Ligeramente, pero intensamente. No creo que pudiera vivir sin estos descansos sublimes. Me veo a mí mismo reflejado como una identidad superior que se vanagloria y regodea en su propio estropicio. Pero a su vez mantiene una nobleza inmóvil. Sé que lo que me están pinchando me está matando por dentro, también me he planteado dejar de fumar. Pero estoy demasiado absorto y enamorado del vicio de fumar. ¿Existe algo que pudiera respaldar mi posición sobre la vida y mis desafortunados accidentes psiquiátricos? 

sábado, 4 de septiembre de 2021

"Lo has hecho muy bien"

En el profundo ojo del abismo, ridiculizado, cansado y aturdido: lentamente envenenado, supurando saliva esponjosa. De entre los ojos de una madre preocupada los dientes de un borracho que reclama carne. Todo es un vertiginoso vaivén: un ictus psicológico. De entre la niebla la nada, de entre la nada: una silueta con un revólver. Yo caminando hacia algún lugar, decidido y enamorado. Tampoco es cierta toda esta fanfarrona imagen. De entre los escombros una mano con las uñas pintadas. Un golpe seco sobre sí mismo, techo y paredes sepultándolo todo. Un faraón con esquizofrenia y un tuerto con alucinaciones que se filtran a través de un sólo ojo. Los lamentos de un escorpión sin veneno, un aguijón en el ojo de un vagabundo. Un chasquido y de la nada una luz, y de la luz nace un aborto. De la fatalidad una flor, del rosal una sonrisa farsante. Basura brillante y quizás algo más. Demasiado poco, y liviano. Pero la pesadumbre está por debajo de la máscara. De mis mofletes nacen agujeros. De la cuenca de mis ojos, dos cristales negros. Repito entre trago y trago, pastillas, y pinchazos. Menuda broma. Pastillas y pinchazos, estoy harto de todo esto. Pero si al menos tuviera un atisbo de libertad, una respiración pura y liviana. Amaneramientos y droga líquida, me cago en Dios, tanto vaivén aburrido, me voy a tirar de un sexto. Estoy mordiéndome las uñas mientras bebo un último sorbo. Espero en el pasillo a que salga el psiquiatra y me diga cómo estás, tienes que tomar más pastillas, deberías tomar más pastillas, no te veo bien. Luego estoy esperando en la puerta de urgencias: ¿qué le ocurre? Tengo pensamientos impuros, me voy a suicidar. Espere aquí, le vamos a llevar a un sitio mejor. Una imagen mórbida, la puerta del baño medio abierta, un loco atado de pies y muñecas, gritando. Aturdido y drogado bajo la luz, esperando a que alguien intente entenderme. "Lo has hecho muy bien", pero siempre fallo. La cara larga y exhausta, ¿estás dispuesto a volver a casa? Asiento con la cabeza, media hora en coche, llegamos, me enciendo un cigarrillo y vuelvo a sentirme ridículo, cansado y aturdido.

Buen humor

 De entre los abismos de la melancólica fiebre espiritual que pudiera albergar mi propio progreso como larva humana o desde los escombros de mi humilde y acogedora catedral me sorprendo a mí mismo masticando la atmósfera imperecedera, llenándome de buenos deseos y de buen humor. Sacando de mi interior todo lo malo, sólo dejando lo brillante y genuino. Luego precipitándome por le balcón calle abajo, y entre milésimas de segundos mientras pienso que debí subir al quinto piso, o que sólo dos casas es demasiado poco... que si mis cálculos siempre están equivocados, que debí poner el cuello en vez de la boca. Sonrío con los dientes rotos y los labios destrozados en un repugnante pulpo de sangre y carne lacerada. Levanto mi cabeza del suelo, medio pesada, medio en serio ya que nada puede arruinar mi día. Le mando un besito sangriento a Dios, y entre risas de comadreja intento ponerme en pie. Pero me tiembla el pulso y sólo logro revolcarme en mi silueta de pus y huesos rotos.