Bocas muertas blasfemas
martes, 14 de septiembre de 2021
La madre
Bocas muertas blasfemas
sábado, 11 de septiembre de 2021
El beso de la locura
Uña carne mugre y sangre entre los labios negros
viernes, 10 de septiembre de 2021
Pinchazo
jueves, 9 de septiembre de 2021
La Sucia
Sucio y drogado de sueño me levanto del letargo con fervor y ansiedad. Me pongo manos a la obra para cometer mi venganza final. Pienso en que será un viaje largo y accidentado, pero no me importa, soy libre al fin. Cogeré una chaqueta grande y un puñal oxidado. Me relamo, voy a la ducha y afeito mi cabeza, también la barba y quedo lampiño, recién salido del psiquiátrico de mi casa. Me muerdo los labios y entre espasmos de gloria y felicidad proyecto mi imagen como un hombre de negocios antes de acostarse con una puta. Me vanaglorio, estoy ansioso y sediento, hambriento y alterado. En un brote de manía perpetuo, para perpetuar mi especie. Camino hasta dónde sé que suenan timbres y adolescentes. No me podéis parar, escorias humanas, soy invencible. En mi bolsillo guardo una navaja con cuidado y esmero, casi enamorado de ella. La voy a volver a ver y ella caerá de rodillas suplicándome por su vida. No me podéis parar, soy inmenso y colosal. De mi voz un monstruo, de mi boca odio, y entre mis dientes sangre y encías marcadas por el humo. Respiro hondo y llevo gafas de sol. Estoy radiante, perfecto, hermoso, sublime y gozo de mala reputación. Ha sido una decisión fácil, no me importan las consecuencias, voy a ir a muerte. La simbología de los ebrios y los tuertos. Veo a lo lejos a esa persona que tanto ansío finalizar. Sonriente, y torpe, seca, vieja, arrugada, con labios de ano, y ojos de ceniza. Me sonrío simpático y comprensivo, agradable y rechoncho. Hinchado en felicidad. Me acerco lentamente, como un animal asechando. Y entre los ruidos del día llego hasta su espalda. Siento su sangre y su respiración, luego pienso: no debiste ir tan lejos. Después clavo el puñal varias veces hasta quedar exhausto, y con un hilo de voz gimo: ¡Te amaré toda la muerte, sucia!
miércoles, 8 de septiembre de 2021
Avispa
Perros ladrando de madrugada
Un asesino con un revólver y un hijo sin padres
La ciudad corrompiéndolo todo con su vapor tóxico
Escombros y ecografías
Bebés muertos, náuseas y bandidos
A lo lejos una luz que alumbra una casa
Cucarachas por las calles
Erguido un hombre y un puñal
domingo, 5 de septiembre de 2021
Irrealidad
Cuándo no duermo una sensación de irrealidad me recorre el cuerpo. Desde la cabeza, hasta mis propios ojos. Encuentro en toda esa irrealidad una respuesta sólida ante la insoportable realidad de la que participo. En realidad sólo soy una criatura muy solitaria que necesita cambiar de vicios. Porque cuándo veo la realidad con mis ojos no encuentro otra cosa que no sea polvo y huesos machacados. Estoy en un cuarto sin ventanas ni salida. Mientras cada mes escucho las mismas palabras y termino bajándome los pantalones y esperando el aguijón de metal. El colérico picotazo que me duerme y convierte en una especie suerte de lisiado mental y vicioso consumidor de canciones obscenas. Entre vídeos porno y tragos de café me descubro a mí mismo absolutamente incompleto. Sin identidad. Extraviado. Y terriblemente malacostumbrado. Todo esto tiene una importancia vital para mí, porque la embriagante sensación que me recorre alimenta los puntos ciegos en los que soy inmortal. Ligeramente, pero intensamente. No creo que pudiera vivir sin estos descansos sublimes. Me veo a mí mismo reflejado como una identidad superior que se vanagloria y regodea en su propio estropicio. Pero a su vez mantiene una nobleza inmóvil. Sé que lo que me están pinchando me está matando por dentro, también me he planteado dejar de fumar. Pero estoy demasiado absorto y enamorado del vicio de fumar. ¿Existe algo que pudiera respaldar mi posición sobre la vida y mis desafortunados accidentes psiquiátricos?
sábado, 4 de septiembre de 2021
"Lo has hecho muy bien"
En el profundo ojo del abismo, ridiculizado, cansado y aturdido: lentamente envenenado, supurando saliva esponjosa. De entre los ojos de una madre preocupada los dientes de un borracho que reclama carne. Todo es un vertiginoso vaivén: un ictus psicológico. De entre la niebla la nada, de entre la nada: una silueta con un revólver. Yo caminando hacia algún lugar, decidido y enamorado. Tampoco es cierta toda esta fanfarrona imagen. De entre los escombros una mano con las uñas pintadas. Un golpe seco sobre sí mismo, techo y paredes sepultándolo todo. Un faraón con esquizofrenia y un tuerto con alucinaciones que se filtran a través de un sólo ojo. Los lamentos de un escorpión sin veneno, un aguijón en el ojo de un vagabundo. Un chasquido y de la nada una luz, y de la luz nace un aborto. De la fatalidad una flor, del rosal una sonrisa farsante. Basura brillante y quizás algo más. Demasiado poco, y liviano. Pero la pesadumbre está por debajo de la máscara. De mis mofletes nacen agujeros. De la cuenca de mis ojos, dos cristales negros. Repito entre trago y trago, pastillas, y pinchazos. Menuda broma. Pastillas y pinchazos, estoy harto de todo esto. Pero si al menos tuviera un atisbo de libertad, una respiración pura y liviana. Amaneramientos y droga líquida, me cago en Dios, tanto vaivén aburrido, me voy a tirar de un sexto. Estoy mordiéndome las uñas mientras bebo un último sorbo. Espero en el pasillo a que salga el psiquiatra y me diga cómo estás, tienes que tomar más pastillas, deberías tomar más pastillas, no te veo bien. Luego estoy esperando en la puerta de urgencias: ¿qué le ocurre? Tengo pensamientos impuros, me voy a suicidar. Espere aquí, le vamos a llevar a un sitio mejor. Una imagen mórbida, la puerta del baño medio abierta, un loco atado de pies y muñecas, gritando. Aturdido y drogado bajo la luz, esperando a que alguien intente entenderme. "Lo has hecho muy bien", pero siempre fallo. La cara larga y exhausta, ¿estás dispuesto a volver a casa? Asiento con la cabeza, media hora en coche, llegamos, me enciendo un cigarrillo y vuelvo a sentirme ridículo, cansado y aturdido.
Buen humor
De entre los abismos de la melancólica fiebre espiritual que pudiera albergar mi propio progreso como larva humana o desde los escombros de mi humilde y acogedora catedral me sorprendo a mí mismo masticando la atmósfera imperecedera, llenándome de buenos deseos y de buen humor. Sacando de mi interior todo lo malo, sólo dejando lo brillante y genuino. Luego precipitándome por le balcón calle abajo, y entre milésimas de segundos mientras pienso que debí subir al quinto piso, o que sólo dos casas es demasiado poco... que si mis cálculos siempre están equivocados, que debí poner el cuello en vez de la boca. Sonrío con los dientes rotos y los labios destrozados en un repugnante pulpo de sangre y carne lacerada. Levanto mi cabeza del suelo, medio pesada, medio en serio ya que nada puede arruinar mi día. Le mando un besito sangriento a Dios, y entre risas de comadreja intento ponerme en pie. Pero me tiembla el pulso y sólo logro revolcarme en mi silueta de pus y huesos rotos.