martes, 4 de mayo de 2021

A A

 Todos los días me despierto temprano y me encuentro sumido en una desesperanza absoluta. Me pregunto si hoy también va a ser un mal día. A veces intento dormir un poco más y pocas veces dan las 12 de la mañana y sigo durmiendo. Pero la mañana, de 7 a 8, nunca me la pierdo. Me asomo por la ventana a ver el cielo gris y la noche evaporándose por todas partes. Me siento solo y en medio de una carcajada. Últimamente tengo la ambición de escribir algo, pero siempre me descubro a mí mismo dudando de cada paso que doy. Encadenar palabras no debería ser tan difícil. Luego siento que he perdido por completo la inspiración y que todo se reduce a un ejercicio de cumplir diariamente con algo de prosa. No es más que prosa sin más, como aquel que tiene una rutina, sin más. Luego me animo un poco y escucho música mientras escribo algunas líneas. Pero es asfixiante, no me relaja, me pone de los nervios. ¿Estos diarios son basura o simplemente eso, "diarios"? Un diario sin ningún tipo de interés para la prosperidad. Voy a ir a lavar los platos, mientras me enciendo un cigarrillo y escucho algo de cumbia. Me digo, al menos lavarás los platos mientras escuchas música estridente sobre algún amor de gallina. Me gustaría que todo fluyera con más normalidad, no dedicarme especialmente a la labor de perder la cabeza. Me recorre un sentimiento de nostalgia y de vacío. Como aquel escritor que perdió su cabeza en la nevera, del mismo modo, pierdo yo la mía. Sólo que lo suyo es literatura y lo mío, sólo unas malditas notas sobre un día cualquiera (...) Hoy me he animado un poco, he cogido una gorra y unos auriculares y he salido a dar un paseo, por el camino una mujer fue atropellada por un coche, y del sentido contrario se bajó una familia entera, entre madre, esposo e hijos y fueron a ver a la mujer. Yo paseaba mientras pensaba: tampoco hay que ser tan dramáticos, seguramente esté bien, pero, del mismo modo, me descubro siendo un insensible sin ningún tipo de pudor. Vacilé en mirarlos a todos mientras seguía paseando, pero para cuándo me di cuenta ya había cruzado la calle y estaba camino a casa. Escuché unos discos antiguos de hace mínimo unos 20 años. Qué rápido pasa el tiempo y qué aburrido me resulta el día a día. Mi mayor problema es que me aburro durante el día, y durante la noche me sobrecoge una ligera armoniosa sensación de calidez. Si al menos sintiera calidez durante el día y nostalgia durante la noche. Recordé cuándo Larva y Zoon trajeron absenta y la mezclamos con las cervezas en la cervecería y, mientras charlábamos de mil cosas distintas nuestro único propósito era emborracharnos. (...) Escribir para compensar una necesidad humana. Recuerdo a A escribiendo pocos versos en su poesía e inventando un lugar dónde "se imaginaba escribiendo", nunca entendí lo que quería decir con todo eso, pero, al final, sí que lo entiendo. Una ambición, que sabemos que es complicada de saciar. Porque no siempre se tiene algo que contar. Aún hecho de menos a A. Su muerte fue una de las cosas más desagradables que viví con veinte años.

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