miércoles, 5 de mayo de 2021

2 pm

Ayer me he ido a dormir a las 12 de la noche con todo el buen propósito de despertar temprano y hacer algo durante el día. Pero hoy he despertado a las 2 de la tarde y me he dado cuenta que sólo he dormido por puro pánico a despertar. En mi sueño hacía lo que siempre hacía, iba a dar una vuelta en coche con U, disparábamos a botellas de cristal y a latas. He despertado moribundo y asfixiado, retorciéndome hasta dar con un borde de la cama. Luego me despierto con los ojos inyectados en lágrimas, rojos y bien abiertos. Y aunque he dormido muchísimo todavía tengo ojeras. Resoplo con los labios, y me pongo en pie. Camino hacia la cocina, abro la nevera y cojo un brick de leche, sirvo en un vaso y bebo. Miro el reloj, me lamento. Luego pienso que tampoco hubiera podido hacer gran cosa. Me pregunto si todo se va a reducir a esto, a un diario tan asfixiante. En la cama mi padre había dejado caer algunas monedas que cogí y las puse en la mesa. Y también como es costumbre cerré las ventanas y las persianas del salón. Pensar se vuelve una actividad tan molesta. Pongo música agitada y empiezo a entrar en otro mundo. Por una rendija de la ventana veo el sol iluminándolo todo, mientras me digo que siempre estoy mejor dentro de casa que fuera. No tengo muchas energías, ni mucho ánimo. Sólo me dedico a esperar el paso del tiempo, el cansancio, la irrefutable necesidad... la soledad, el miedo, el vacío, y el grito mudo de auxilio. Si al menos, estas líneas tuvieran algún propósito. Me animo un poco, todo es un soliloquio absurdo y ensordecedor. Estoy escalando de espaldas al vacío de mi alma. ¿Cuándo fue la última vez que lloré? No lo recuerdo, me habré vuelto un ser inexpresivo. Veo la hora de nuevo, en menos de dos horas regresa mi padre del trabajo. Y me gustaría poder mentirle para cuándo pregunte cómo estoy. Nada tiene valor, nada tiene importancia. Todo es un espejismo de lo que debería ser. No hay buenas noticias. Al menos sigo vivo, supongo. La realidad me asfixia.

1 comentario:

  1. " Estoy escalando de espaldas al vacío de mi alma. ¿Cuándo fue la última vez que lloré? No lo recuerdo, me habré vuelto un ser inexpresivo. "

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