sábado, 4 de septiembre de 2021

Buen humor

 De entre los abismos de la melancólica fiebre espiritual que pudiera albergar mi propio progreso como larva humana o desde los escombros de mi humilde y acogedora catedral me sorprendo a mí mismo masticando la atmósfera imperecedera, llenándome de buenos deseos y de buen humor. Sacando de mi interior todo lo malo, sólo dejando lo brillante y genuino. Luego precipitándome por le balcón calle abajo, y entre milésimas de segundos mientras pienso que debí subir al quinto piso, o que sólo dos casas es demasiado poco... que si mis cálculos siempre están equivocados, que debí poner el cuello en vez de la boca. Sonrío con los dientes rotos y los labios destrozados en un repugnante pulpo de sangre y carne lacerada. Levanto mi cabeza del suelo, medio pesada, medio en serio ya que nada puede arruinar mi día. Le mando un besito sangriento a Dios, y entre risas de comadreja intento ponerme en pie. Pero me tiembla el pulso y sólo logro revolcarme en mi silueta de pus y huesos rotos. 

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