sábado, 4 de septiembre de 2021

"Lo has hecho muy bien"

En el profundo ojo del abismo, ridiculizado, cansado y aturdido: lentamente envenenado, supurando saliva esponjosa. De entre los ojos de una madre preocupada los dientes de un borracho que reclama carne. Todo es un vertiginoso vaivén: un ictus psicológico. De entre la niebla la nada, de entre la nada: una silueta con un revólver. Yo caminando hacia algún lugar, decidido y enamorado. Tampoco es cierta toda esta fanfarrona imagen. De entre los escombros una mano con las uñas pintadas. Un golpe seco sobre sí mismo, techo y paredes sepultándolo todo. Un faraón con esquizofrenia y un tuerto con alucinaciones que se filtran a través de un sólo ojo. Los lamentos de un escorpión sin veneno, un aguijón en el ojo de un vagabundo. Un chasquido y de la nada una luz, y de la luz nace un aborto. De la fatalidad una flor, del rosal una sonrisa farsante. Basura brillante y quizás algo más. Demasiado poco, y liviano. Pero la pesadumbre está por debajo de la máscara. De mis mofletes nacen agujeros. De la cuenca de mis ojos, dos cristales negros. Repito entre trago y trago, pastillas, y pinchazos. Menuda broma. Pastillas y pinchazos, estoy harto de todo esto. Pero si al menos tuviera un atisbo de libertad, una respiración pura y liviana. Amaneramientos y droga líquida, me cago en Dios, tanto vaivén aburrido, me voy a tirar de un sexto. Estoy mordiéndome las uñas mientras bebo un último sorbo. Espero en el pasillo a que salga el psiquiatra y me diga cómo estás, tienes que tomar más pastillas, deberías tomar más pastillas, no te veo bien. Luego estoy esperando en la puerta de urgencias: ¿qué le ocurre? Tengo pensamientos impuros, me voy a suicidar. Espere aquí, le vamos a llevar a un sitio mejor. Una imagen mórbida, la puerta del baño medio abierta, un loco atado de pies y muñecas, gritando. Aturdido y drogado bajo la luz, esperando a que alguien intente entenderme. "Lo has hecho muy bien", pero siempre fallo. La cara larga y exhausta, ¿estás dispuesto a volver a casa? Asiento con la cabeza, media hora en coche, llegamos, me enciendo un cigarrillo y vuelvo a sentirme ridículo, cansado y aturdido.

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